Goku

¿Es la escoria el futuro de la humanidad?

 Para contestar a esta pregunta, se debería, en primer lugar, definir «escoria» desde la perspectiva de la entropía.
No debe abarcarse con exclusividad el segundo principio de la termodinámica (entropía) en términos físicos, químicos, tecnológicos, astrológicos o cosmológicos. Se necesita un enfoque humanista. Un humanismo entendido como especie o desarrollo de “lo humano”.
De hecho, la mayoría de los sistemas que deben enfocarse desde la productividad o la eficiencia cumplen o son la expresión de este segundo principio: el cebo de animales de granja, el establecimiento de calendarios escolares y sus materias, el diseño del comportamiento de compra en los establecimientos de alimentación, la necesaria reposición de bebidas en los establecimientos expendedores de bebidas, etcétera. Todo sistema complejo debe enfocarse adecuadamente, prestando atención a la dirección en la que ocurren los procesos.
En esta pequeña epístola, vamos a servirnos de la desviación estándar, la varianza (el cuadrado de la desviación estándar) y la entropía para presentar al lector una respuesta coherente y sensata al exordio que se propone.
Es cierto que las relaciones entre entropía y varianza son evidentes, ya que las dos son una medida del desorden; aunque la entropía tiene un significado físico más profundo, relacionado con la energía y la probabilidad, mientras que la varianza es una medida estadística más general. El segundo principio de la termodinámica se refiere a la dirección del cambio, mientras que la varianza simplemente mide la magnitud del desorden en un momento dado.
La derivada de la diferencia cuadrática entre un miembro y su media, dividida entre el número de miembros, es la desviación de un sistema de datos, fenómenos o seres. En el caso que hoy nos ocupa, definiremos en términos más poéticos el principio referido aquí: Todo sistema en equilibrio que sufre una perturbación, desarrollará un nuevo equilibrio de entropía máxima.
Isaías 1:22. Tu plata se ha hecho escoria, tu vino está aguado. Tus jefes, revoltosos y aliados con bandidos.
Este pasaje usa “escoria” en dos acepciones singulares en una pequeña frase. Muestra la degradación o la desviación de la media luminosa que era la ciudad de Jerusalén, y por extensión su pueblo. En un ilustrativo recurso, combina “escoria” y plata en su semántica metalúrgica añadiendo un velo de corrupción evidente. La escoria es doblemente repudiable en este texto; o al menos, señala la podredumbre repetidamente.
En un sistema que tiende al orden aparente, los pioneros representan esos elementos que escapan a la norma, que se desvían del equilibrio establecido. Son los portadores de la varianza, o por qué no decirlo: los agentes del cambio. La “escoria” es la manifestación de la entropía en su forma más cruda, la que desafía el statu quo y abre nuevas posibilidades. Este concepto es recogido por otras disciplinas científicas como motor de la evolución.
La historia de la vida está llena de ejemplos de escoria que se convirtió en la clave de la supervivencia. Las mutaciones genéticas, las adaptaciones inesperadas, los individuos que se atrevieron a ser diferentes… todos ellos fueron escoria en su momento. En un mundo en constante cambio, la ‘escoria’ es la que tiene más probabilidades de adaptarse y sobrevivir. Son los pioneros, los exploradores, los que se aventuran en lo desconocido. La escoria es la reserva genética de la especie, la que guarda las soluciones a los problemas del futuro. En lugar de ser marginados, deberían ser valorados como tesoros vivientes.
La disidencia y la varianza. La escoria es la expresión más extrema de la varianza, la que se aleja más de la media. Son los que rompen los moldes, los que desafían las convenciones, los que abren nuevos caminos. ¿Quién es capaz de desviarse más en un patio de cebo? Sin dudar, aquellos animales que tengan más potencial de crecimiento ¿Quiénes podrán ser más escoria? Pues dependerá de aquello que nos exija un previsible futuro. Debemos buscar en los pecados capitales o en las virtudes teologales la potencialidad de la desviación: Avaricia, Gula, Lujuria, Ira, Envidia, etcétera, o Prudencia, justicia y así sucesivamente.

En lugar de temer a los marginales, deberíamos celebrarlos. Son los que nos muestran que hay otras formas de ser, de pensar, de vivir. Son los que nos enriquecen con su diversidad. La supervivencia darwiniana de una especie reside en la varianza o desviación de sus individuos, que establece la capacidad de adaptación a cambios ecosistémicos. 

                                                                     Ignacio Monserrat (Goku)